SER O NO SER. Podía ser y no fue.

Polonia acaba de ser ocupada por los nazis y un tal Stiletski está a punto de facilitar al Coronel Ehrhardt los nombres de los líderes de quienes conforman la Resistencia polaca. Pero la resistencia tiene una forma de evitarlo: dejar que una compañía de teatro, la compañía de Josef Tura, lleve a cabo un plan para evitar la traición del profesor Stiletski.

Esta podría ser una suerte de sinopsis de la obra «Ser o no ser» que, con dirección de Juan Echanove y adaptación del guion de Edwin Justus Meyer a cargo de Bernardo Sánchez, nosotros hemos podido ver en el Teatro La Latina, en Madrid.

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«Lubitsch era capaz de sugerir más a través de una puerta cerrada que otros directores con la bragueta abierta». Eso dicen que decía Billy Wilder sobre su maestro Lubitsch. Hablar de «ser o no ser» y del alegato antinazi del director judío berlinés es caer en lo manido. Su película ha pasado a la gloria del olimpo cinematográfico en esa sala  destinada a la comedia. Lo mismo que podríamos decir de otra, antecesora, y bien conocida «El gran dictador», de Chaplin. No obstante, y pese a la admiración que suponemos por parte de muchos hacia esta película y guion, nos preguntamos si era necesaria una adaptación teatral. ¿Acaso no hay textos contemporáneos que retraten, en clave de comedia, los fascismos? Seguro que sí. Siempre está, además, la posibilidad de encargar a un autor o a una autora teatral un texto con una serie de especificaciones. Todo lo que sea original y nueva creación es bienvenido. No se trata de menoscabar las adaptaciones a escena de producciones cinematográficas, pero, desde luego, hay sancta sanctorum que no deben ser profanados. ¿Se imaginan a alguien abordando una adaptación de «El gran dictador» llevada a las tablas? Nosotros, a estas alturas, ya podemos imaginarnos cualquier cosa.

Pero vayamos a la propuesta. Que es lo importante.

Sobre las tablas, con dirección de Echanove, un reparto coral encabezado por él mismo. Reparamos, lo primero, en el escenario: sencillo. Recreando un teatro, cosa fácil, pues se cuenta ya con la propia infraestructura del Teatro La Latina. En escena no demasiado atrezzo (biombos, escaleras y algún armario). Lo demás queda para la videoescena en la que caben alguna recreación del nazismo y grandes banderas con la esvástica. Todo lo que guarda relación con escenografía, iluminación, sonido y videoescena está correcto.

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En el apartado del texto, pues imagínense en trabajo de adaptación de un guión tan vibrante como el de «Ser o no ser». No parece empresa fácil. Se ha recortado lo necesario sin que la propuesta se vea mermada (quedan fuera las localizaciones en grandes salones, bailes, etcétera) y se prima el texto y los diálogos jocosos, aquellos que juegan al equívoco, al enredo (desde el icónico y repetitivo «Hail Hitler, Hail Hitler, Hail Hitler; Hail yo mismo» hasta aquel diálogo de «¡Ah! María Tura… es la esposa de ese gran actor polaco, Joseph Tura, ¿le ha visto alguna vez actuar? — ¡Oh sí!, una vez en Varsovia antes de la guerra. Hacía con Shakespeare lo que nosotros hacemos con Polonia»). Digamos que la esencia está.

En el apartado interpretativo ya hay más luces y sombras. Hay algo que falla en la comicidad. Comencemos por Lucía Quintana: su papel está bien resuelto, no se trata de eso, sino, tal vez de una impostura que a veces no funciona en sus diálogos; un tanto escorada hacia personaje demasiado escorado hacia esas mujeres que salen en las películas de los hermanos Marx. Está correcta, pero no nos acaba de sacar una carcajada franca. Pasa algo similar con el resto del reparto que no termina de cuajar a nivel cómico (sin ningún reproche a nivel interpretativo, pues cumplen, pero es esta condición necesaria, no suficiente). Echanove siempre está a la altura y nos gusta que se embarque en proyectos de dirección. Se le ve disfrutando de su personaje, pero, de nuevo, no nos llega a calar del todo el humor que se le presume a la pieza. Incluso debemos decir que, por momentos, algunos de los enredos se hacen tan blancos e ingenuos que se llevan consigo cualquier destello de carisma: nótese, por ejemplo, esa ruptura de la cuarta pared cuando el personaje de Echanove está suspicaz con alguien que se encuentra en el patio de butacas. Demasiado inocentón. O el momento de enredo, a lo screwball, en el que varios de los actores de la compañía de Tura están detrás de una puerta esperando salir para representar la farsa de que son nazis. Se queda en aspavientos. No más.

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La mascarada paradigmática de la función no logra hacernos reír a mandíbula suelta: ese momento en que el falso Siletsky es confrontado ante el cadáver del verdadero profesor. Una de las escenas más icónicas de «Ser o no ser» que se resuelve, aquí, sin conseguir el clímax hilarante que se desearía. 

Elogiamos la entrega de Echanove y su interés en la dirección y la adaptación del guion de «Ser o no ser» que hace Bernardo Sánchez. Pero nos quedan muchos cabos sueltos porque la propuesta teatral, como sátira no alcanza a satirizar con garra; como comedia no alcanza a hacernos reír del todo y como más o menos escondido ejercicio reflexivo y alegato antinazi no alcanza a removernos la conciencia sin titubeos.

Ya se sabe, podía alcanzar o no alcanzar. Podía ocurrir o no ocurrir. Podía ser y no  ser y, eso…  que no fue. 

SER O NO SER

PUNTUACIÓN: 2 CABALLOS y 1 PONI (Sobre cinco).

Se subirán a este caballo:  Quienes busquen una comedia, refendada por el cine, y el reclamo de un nombre con oficio como Juan Echanove.

Se bajarán de este caballo: Quienes crean que todo podría haber dado mucho más de si.

***

FICHA ARTÍSTICA

Director: JUAN ECHANOVE
Adaptación: BERNARDO SÁNCHEZ
Ayudante de dirección: GABRIEL GARBISU

Reparto: Juan Echanove, Lucía Quintana, Ángel Burgos, Gabriel Garbisu, David Pinilla, Eugenio Villota, Nicolás Illoro.

EQUIPO TÉCNICO
Diseño de escena y vestuario: ANA GARAY
Diseño de iluminación: CARLOS TORRIJOS
Diseño de videoescena: BRUNO PRAENA
Técnico de sonido y video: NATALIA MORENO
Producción y regiduría: CARMEN MACUA
Jefe Técnico: JOSÉ GALLEGO
Maquinista: IGNACIO GIMÉNEZ
Ayudante de escenografía: ISI PONCE
Vestuario: PERIS COSTUMES
Ayudante de vestuario: ANA BELÉN CORTÉS y MARCO HERNÁNDEZ
Coordinador de Taller y Decorados: ÓSCAR CAMIN (MAMBO DECORADOS)
Maquillaje y peluquería: CHEMA NOCI
Música: JOSE RECACHA

PRODUCCIÓN Y DISTRIBUCIÓN
Producción ejecutiva: JOSE VELASCO, NATALIO GRUESO y ROBERTO ÁLVAREZ
Producción: TRIANA CORTÉS
Distribución/Prensa: MARÍA ÁLVAREZ

COMUNICACIÓN Y PRENSA
Directora de comunicación: CRISTINA FERNÁNDEZ
Jefe de prensa: ÁNGEL GALÁN (LA CULTURA A ESCENA)
Comunicación online: MARÍA ELOSÚA
Diseño gráfico: MELANIA IBEAS
Fotografía: SERGIO PARRA

Una producción de José Velasco basada en la comedia de Ernst Lubitsch para 20TH CENTURY FOX

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Una crítica de Mi Reino Por Un Caballo

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