MAESTRISSIMO. Entretenimiento teatral afinadísimo

Un miembro de cuarteto de cuerdas se devana por conseguir una partitura, una composición musical que len haga ganarse el favor del Rey de la corte y lograr así el anhelado título de maestrissimo. Antes, para llegar a encontrar la creación perfecta hay mucho trabajo de ensayo, de búsqueda y, sí, también de apropiacionismo del trabajo de otros. 

Esta podría ser una suerte de sinopsis de la la obra «Maestrissimo» que con idea original, creación y dirección de Yllana, nosotros hemos podido ver en la Sala Roja de los Teatros del Canal en Madrid. 

Alguien podría pensar en que la compañía Yllana se ha especializado en un humor precocinado, capaz de generar productos no demasiado diferentes tipo «The Opera Locos» o «Maestrissimo» basado, ambos, en una fórmula legítima de agradar a un amplio espectro de público sin otra intención que hacer pasar un buen rato al público y hacer caja a base de un catálogo muy vendible compuesto por piezas a medio camino entre el teatro y el musical. 

Nosotros pensamos que los dos trabajos mencionados pasan con creces la exigencia de profesionalidad que se pide a un buen espectáculo sea este más o menos blanco, más o menos para todos los públicos. Yllana vuelve a acertar con este show en el que la música de cuerda es protagonista.Envuelto en una trama sencilla, donde las palabras son reemplazadas por los gestos y la música, los cuatro artistas que vemos en el escenario despliegan buen hacer.

La música suena fabulosa y no hay tregua para que el ritmo baje. Todos los actores/músicos se conducen con una estupenda actitud escénica y cumplen con lo que se demanda de este tipo de propuesta: hacernos pasar un buen rato.

 

Siendo la música pieza fundamental, con los violines y un chelo al frente, se hace un repaso sonoro a toda una serie de piezas de reconocibles melodías que van desde Vivaldi o Mozart a Albéniz, Strauss, Beethoven sin dejar de introducir ese toque Yllana al escucharse, también, melodías de Metallica, The Beatles o The Police

¿A quién no le gusta escuchar un violín bien afinado? ¿A quién no le gusta pagar una entrada para poder desconectar con la complicidad de las sonrisas del resto del público en las butacas y, a la postre, seguir el ritmo de la música como si estuviese en una suerte de concierto del año nuevo en Viena? (No me digan que no les parece que esas personas que se reúnen en el concierto de año nuevo no parece que hayan pagado la entrada solo para pasar un buen rato cuando llega la hora de seguir la marcha Radetzky de Strauss con palmas? 

La trama queda al servicio de la música y las composiciones que se van desgranando y no deja de ser un tanto ingenua si no comprendemos que estamos ante un show para dar golpecitos con los pies en el suelo o palmadas al reconocer las melodías. El espectador logra lo que, intuimos, que se va buscando: tararear piezas de música clásica, sentirse más cultos al reconocer la mayoría y echarse, si puede, unas risas a cuenta de algunos de los momentos cuasi circenses que desfilan por el escenario. 

Hemos de enfatizar el muy buen tino de una dirección que coreografía con muy buen pulso el cómo se hilvana la propuesta: nos seduce especialmente el carácter desprejuiciado y socarrón de algunos de los momentos que invitan al regocijo.

Así mismo hemos de reconocerle al espectáculo y a sus protagonistas la virtud de saber ejecutar saltos, movimientos, expresiones, gestos y al mismo tiempo tocar el violín sin que se resienta el resultado. Al contrario, todo suena bastante bien y el saldo es el de

un entretenimiento teatral, no sabemos si maestrissimo, pero desde luego, sí afinadissimo. 

 

 

MAESTRISSIMO

PUNTUACIÓN: 3 CABALLOS (Sobre 5)
 
Se subirán a este caballo: Quienes busquen un espectáculo de violines envuelto en una sencilla dramaturgia.
 

Se bajarán de este caballo: Quienes no gusten de dar palmas y tararear reconocidas piezas de música clásica. 

***

 

FICHA ARTÍSTICA

Idea original, creación y dirección: Yllana

Dirección artística: Juan Ramos y David Ottone

Intérpretes: Eduardo Ortega, Jorge Fournadjiev, Isaac M. Pulet, Jorge Guillén “Strad”

Diseño de iluminación: Fernando Rodríguez Berzosa

Diseño de sonido: Oelstudios

Escenografía y Diseño de vestuario: Tatiana de Sarabia

Diseño de maquillaje: Sara Álvarez

Atrezzo: Gonzalo Gatica

Coreografía: Carlos Chamorro

Texto: Rafael Boeta

Luthier: Fernando Muñoz

Técnicos en gira: José Luis Taberna, Nacho Arjonilla, Luis López de Segovia, Alberto Fernández

Directora de producción: Mabel Caínzos

Producción: Fran Álvarez

Diseño gráfico: Daniel Vilaplana

Foto: Julio Moya

Comunicación y Prensa: Rosa Arroyo, Julia Ottone

Logística en gira: Mónica González

Contratación internacional: Daniela Scarabino

Productor ejecutivo: Marcos Ottone

Agradecimientos: Pedro Pablo Melendo

 

 

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