ESCAPE ROOM. La comedia de la temporada

Dos parejas de amigos se citan para jugar una escape room. Lo que no saben es que el juego va a sacar a la luz un buen número de asuntos que cada pareja tenía bien ocultos.

Esta podría ser una suerte de sinopsis de la obra «Escape Room» que escrita por Joel Joan y Hèctor Claramunt e interpretada por Antonio Molero, Leo Rivera, Marina San José y Kira Miró, nosotros hemos podido ver en el Teatro Fígaro de Madrid.

 

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Arropados por un bagaje en lo audiovisual, y también en lo teatral, Joel Joan y Hèctor Claramunt, que venían de colaborar en proyectos como El Crack, estrenado en la Televisión de Catalunya, unen sus habilidades en la comedia y en la escritura para componer esta propuesta que, con gran éxito de crítica y público cosechado en Barcelona, llega a los escenarios madrileños para, creemos, asentarse cómodamente y ganarse el favor del público. El de la crítica, al menos el nuestro, también.

En una cartelera Madrileña que no destaca por su temporada de comedias, «Escape Room» se revela como la comedia de la temporada  y se convertirá, pronosticamos, en una de esas obras de las que todo el mundo hablará y mencionará a amigos, familiares y conocidos cuando alguien haga la típica pregunta de: ¿Me recomendáis, para ir a ver, alguna obra de teatro divertida?

Ambos creadores de la pieza han dado con esa fórmula de lo sencillo y rentable. Una idea fácil, sin demasiadas pretensiones, que encajará con un target poblacional de lo más variopinto y que atraerá a colas y colas de espectadores/as a la puerta del teatro que la exhiba, el teatro Fígaro, en este caso. La fórmula envidiada por muchos: una comedia a la que pocos podrán hacer ascos y de la que la mayoría saldrá con muy buen sabor de boca.

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Reconozcamos cuál ha sido nuestra sorpresa: acudíamos con pocas expectativas y salimos satisfechos de un montaje que reúne un casting bien ponderado, cuyo montaje está bien dirigido, con unos objetivos claros, y un texto cuya premisa es hacer disfrutar de un buen rato.

Sencillez, si demasiadas filigranas, sin exabruptos y una escritura sin honduras, bien pertrechada en una trama reconocible, cuasi cinematográfica, subsidiaria de géneros como la comedia negra y el suspense. Un Saw cañí, que podría haber dirigido alguien con la misma mala leche, pero sin caer en lo gore, tan blanco como un episodio de «siete vidas»pasado por el Cluedo con ribetes políticos y sociales, una suerte de ecuación con reminiscencias a mix de géneros que tan bien sabían mezclar en la pantalla grande un Roger Corman, un John Landis, o un Alex de la Iglesia. Y es que esto es teatro, pero, sí, se parece mucho más a un guión, de ahí que la experiencia sea cercana a lo cinematográfico. A ello contribuye, además de su escritura, el despliegue de diseño de escenografía de Joan Sabaté y el trabajo de vídeo de Miguel Ángel Raio, ambos quedando como anillo al dedo

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En el apartado de interpretaciones, correctas, satisfactorias. Uno no busca aquí un teatro contemporáneo, un clásico, un canon posdramático. Uno acude a «Escape Room» para huir del estrés, a pasar un buen rato, a reírse, como quien acudía al cine, en su día a ver, qué sé yo, ¿Zombies party?¿Superfumados? o, más en código patrio, La Comunidad o El día de la Bestia.

Los dos actores y las dos actrices poseen conexión, buena química, tienen sentido del humor y regatean bien con un texto propicio para las bromas, las autorevelaciones, los momentos incómodos, y, por supuesto, como no, los clichés. Porque habelos, hailos. Los clichés forman parte de la trama desde el principio: Lavapiés y su imagen de barrio conflictivo, los marcados y distorsionados esquemas en torno a la ideología de derechas e izquierdas que van desde la indumentaria hasta las actitudes corporales (si bien es cierto que la pareja del cineasta y su mujer la actriz son de derechas, pese a que suele asociarse la izquierda con el mundo de la cultura), la encarnación de algunos roles estereotipados y prototípicos como el de la rubia “tonta”, etcétera. Todo ello no falta en la propuesta cuyo logro será el de ganarse al público y hacer una excelente recaudación. Lo cual es matar dos pájaros de un tiro para este teatro aviñetado a lo Scooby Doo sobre las tablas. Y déjennos decirles que, a nosotros, Scooby Doo siempre nos ha encantado. 

 

ESCAPE ROOM

PUNTUACIÓN: 4 CABALLOS (Sobre 5)
Se subirán a este caballo: Quienes quieran pasar un rato divertido y no le hagan ascos a la comedia sin otras pretensiones que hacer reír.

Se bajarán de este caballo: Quienes cabalguen por la vida a lomos de un caballo llamado snob.

FICHA ARTÍSTICA

Escrita y dirigida por Joel Joan y Hèctor Claramunt

Intérpretes
Antonio Molero, Leo Rivera, Marina San José y Kira Miró
Con la colaboración especial de Ferrán Carvajal


Escenografía: Joan Sabaté
Iluminación: Ignasi Camprodón
Vestuario: María Bueno
Sonido: Albert Manera
Producción de vídeo: Miguel Angel Raio
Ayudante de dirección: Victoria Dal Vera
Construcción de escenografía: READEST
Fotos y cartel: David Ruano
Diseño gráfico: Hawork Estudio
Distribución: Alicia Álvarez (Distribución en Gira)
Gerente: Alfonso Montón
Jefatura técnica: David González
Producción: Andrés Belmonte
Producción ejecutiva Nicolás Belmonte

 

Una crítica de Fjsuarezlema

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