INVENCIBLE. Subamos el soufflé

Una pareja con un estatus social y cultural elevado se  muda a un barrio más humilde de la periferia. Como acto de buena voluntad, invitan a una cena en casa a sus vecinos más cercanos: una pareja que, sociológicamente, no parece tener nada en común. La cena derivará en una serie de problemas que pondrán a prueba a ambas parejas.

Esta podría ser la sinopsis de la obra «Invencible» que con un texto de Torben Betts,  dirigida por Daniel Veronese y protagonizada por Maribel Verdú, Jorge Bosch, Pilar Castro y Jorge Calvo, nosotros hemos podido ver en el Teatro Cofidis Alcázar.

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La mayoría acudirá a esta obra por el casting y por la dirección como principales reclamos. Todos muy conocidos. Eso parece marchamo para servir de atractivo. Si uno busca más allá, podrá toparse con un montón de buenas críticas de medios británicos hacia el autor, Torben Betts, menos conocido por estos lares. Y, sin embargo, aunque a priori todo se sostenga sobre los programas de mano y las expectativas que a la propuesta se le presumen, el resultado está bastante alejado de esta anticipación. 

Creemos que el texto no funciona en las coordenadas en que está escrito al pasarse al ámbito local español. Probablemente muchas de las situaciones, un tanto artificiosas y deliberadamente forzadas que remachan el choque cultural de las dos parejas, con seguridad funcionarían mejor en otros contextos como el americano o anglosajón, pero en el caso que nos ocupa, el resultado merma, y mucho, la propuesta al supeditarla a una suerte de gag alargado con chascarrillos locales (tipo chiquito de la calzada) y aspavientos tan trillados que sonrojan. Quizá si se hubiesen mantenido los nombres de los protagonistas en su idioma original y el contexto de fondo fuese el americano o británico, estaríamos hablando de otro modo. Pero aquí la adaptación a lo patrio le sienta a este texto como a un mono un collar de perlas cultivadas.

La trama, en un punto determinado, no avanza sino que repta. Se esfuerza por ofrecernos una especie de nudo de conflictos que a espectadores poco acostumbrados al teatro les pueden llegar a hacer gracia, pero a otro tipo de espectadores pueden parecer bastante ridículos. El enredo es el leitmotiv de la propuesta. Un enredo nada certero sino lo suficientemente bobalicón como para apretarse el puente de la nariz si uno quiere evitar mirar el reloj de su pulsera.

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No entendemos demasiado el papelón que le ha tocado a Jorge Calvo que encarna al dueño de un gato llamado invencible y cuyo hijo está en el ejército. Menos es más. Tanto chascarrillo y redundancia en su rol terminan por zampárselo, desde dentro, y convertirlo en un huérfano de cualquier profundidad dramática y cómica por mucho que el actor se empeñe, (cosa que hace y respetamos). Su alegato final en torno a la defensa de aquellos que dan su vida por los demás en el ejército, más propia de un ciudadano votante de Trump y residente en algún punto del Bible Belt de U.S.A, se diluye con tanta rapidez como pasión le intenta poner el actor a su personaje.

No salen muy bien parados los demás. La verdad.

Maribel Verdú, escora no por su capacidad de control sobre el escenario,  que posee, sino porque no logra hacerse con la credibilidad o el punto de verosimilitud que tiene su personaje: una mujer de clase media universitaria que defiende la causa comunista trasnochada e inopinadamente de un modo tan frívolo que asusta y abochorna, a partes iguales. Entre sus quehaceres están dibujar arte abstracto y leer a Marx o escuchar a Haydn. Sus convicciones son, o intentan ser, el retrato de una izquierda que hubiese perdido comba en su contacto con la realidad social y se conformase con luna retórica clasista y desnortada. En su papel, al que le obliga el texto, Verdú no titubea demasiado, pero, desde nuestro punto de vista, su personaje queda reducido a caricatura inmanente sin un background al que uno se pueda agarrar para no desacreditarla.

Pilar Castro, riza el rizo en su parodia, pasando por el exabrupto calculado y una dirección que parece haber apostado por la fórmula del “subamos el soufflé”, más es menos, a base de un enfatizado tan grueso que desborda el recipiente. No convencerá más que a aquellos que logren reírse del personaje antes que con  el personaje. Craso error. 

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Jorge Bosch se nos muestra el menos adulterado, que no adúltero, de esta comedia a la que le queda grande el traje. Su papel es el más creíble y mejor construido y es él quien sale mejor parado de la escabechina. Su personaje de marido que se esfuerza por convivir con las neurosis de su mujer y con sus contradicciones nos resulta genuino y él sí logra reconducir la dosis de comicidad con soltura y buen pulso sin demasiados rictus ni exageradas y descompensadas salidas del tiesto. Chapeau por él.

Otra de las partes que esclerotizan la propuesta, y de la que aún no hemos hablado reside en la manera de vertebrar la trama: su envoltura de comedia encierra una mascarada cuyo sustrato oculta un trauma que atraviesa la historia. Un asunto relacionado con el duelo (podríamos decir que tanto un duelo por pérdida ambigua, en el caso de la pareja dueña del gato, como una pérdida real en el caso del matrimonio de mayor estatus). Esa triquiñuela de colarnos una tragedia de dimensiones griegas en medio de un conflicto de clase sustentado en el falsete del tipo caca/culo/pedo/pis, termina por dejarnos noqueados. 

Tímidos, muy tímidos, aplausos para una obra cuyo envoltorio es todo fachada sin mucho diseño de interiores.  Para una obra que es un soufflé con exceso de carbohidratos. Juzguen ustedes mismos.

INVENCIBLE

PUNTUACIÓN: 2 CABALLOS.

Se subirán a este caballo: Quienes se dejen seducir por su envoltorio.

Se bajarán de este caballo: Quienes abran el envoltorio y descubran el pastel.

 

***

 

FICHA ARTÍSTICA

Autor: Torben Betts

Traducción JORDI GALCERÁN
Dramaturgia y Dirección DANIEL VERONESE

Reparto

Emilia – Maribel VERDÚ
Julio – Jorge BOSCH
Laura – Pilar CASTRO
Pablo – Jorge CALVO
Producción NICOLÁS BELMONTE
CARLOS LARRAÑAGA
Iluminación JUAN GÓMEZ CORNEJO Y ION ANIBAL
Escenografía y vestuario ELISA SANZ
Prensa LA PORTERÍA DE JORGE JUAN
Diseño gráfico JAVIER FRANCO
Dirección técnica DAVID GONZÁLEZ
Ayte. Dirección MAITE PÉREZ ASTORGA

Una crítica de Watanabe Lemans

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