ESAS COSAS QUE SE DICEN Y SON TAN EXTRAÑAS. La balada de Perito Moreno

Una chica gana, en un concurso, un viaje a Perito Moreno y le propone a un «amigo» que la acompañe. Pero él no es solo un amigo para ella. Es mucho más. Y en ese viaje saldrán a relucir esas cosas que se dicen y son tan extrañas. Como por ejemplo, «te quiero pero sé que tú a mí no».

Esta podría ser una suerte de sinopsis de la obra «Esas cosas que se dicen y que son tan extrañas» que con dramaturgia y dirección de Macarena Trigo y protagonizada por Fernando del Gener y Jimena López, nosotros hemos podido ver en la sala Nueve Norte tras su paso por Madrid.

Partiendo de premisas tomadas de la obra de Carson McCullers, «La balada del café triste», Macarena Trigo se enfunda en una escritura alejada de lo alambicado y de las sofistificaciones para hacer una semblanza del amor en otra de sus variantes: Aquel amor que habla acerca de que amante y amado proceden de regiones distintas (no nos referimos a Martes y Venus). A esta balada, algo simple, le podríamos rebautizar como «La balada de Perito Moreno».

La experiencia del amor debe ser algo común, pero, en cualquier caso, no debemos entender que sea similar a las dos partes afectadas. ¿Es posible la existencia de un amante que viva su amor hacia un amante en solitario? Claro. Lo es y en esta pieza, breve, se nos muestra como sustrato de la historia.

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Ella, la chica, poeta y vivaz, está enamorada de él. O sea, le quiere y quiere estar a su lado, necesita su presencia, sus conversaciones, su mirada, su afecto. (Suponemos que también su sexualidad aunque este sea un elemento soslayado en la trama). Él, pragmático y soñador en su justa medida, sabe que ella siente por él, pero no se conduce con ella de igual modo. Él es el amado que estimula el deseo de la amante. El amado que no desea esa etiqueta al pescuezo. Ante la salida que le queda a ella, la de alojar ese amor en su interior y hacerlo soportable frente a la tibieza del amado, la chica metacomunica: habla sobre lo que habla, sobre lo que siente. Y escribe poemas y canciones en su modo particular de sublimar lo imposible. Es la tenacidad de ella la que nos turba. La de alguien que es capaz de amenazar con querernos más. Con estar ahí pese a la indolencia del otro. No sabemos cómo tomarnos esa conducta: ¿se trata de un acto hermoso y valiente o es un acto kamikaze y desnortado?  ¿Fuerza ella, como amante, la relación con el amado por mucho dolor que esta le provoque?

La historia discurre como un concierto unplugged, como un acústico. No solo por los medios, que son escuetos (una escenografía reducida a una cama y poco más) sino por las voces de los personajes. Es lo que hay: dos personas en una habitación de hotel cerca del glaciar Perito Moreno, conversando sobre ellos mismos y sobre el amor, de modo más enmascarado. Dos personas que evocan e interpretan, también mediante un puñado de canciones un tanto ñoñas, una versión un tanto descafeinada del amor; una arquitectura minimalista y reformulada del «si tú estás bien, yo estoy bien» que nos lleva al escenario del «yo puedo estar bien, aunque tu estés mal». Porque el amor es mejor mirarlo así: libre de codependencias que lo asfixien o lo ninguneen (por mucho que podamos necesitar, en muchos momentos, de la otra parte).

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Para nosotros, la propuesta se queda en abreviado entretenimiento sin demasiado riesgo y descaro. Un teatro lo suficientemente inocentón como para gustar a algunos/as y hacer huir a otros/as.

Una ligerísima escritura a la que le sobran partituras y le falta mayor vehemencia y clímax. Con dos interpretaciones ajustadas y encarriladas dentro de unos raíles que no dejan margen de maniobra para aferrarse a otras catenarias. Quizá cuando más interesan las interpretaciones es cuando no están cantando pues, en su parte cantada, el dúo se redimensiona sobremanera en su tono de boy/girl scouts.

Sin moraleja palpable, sí podemos aventurar una noción que subyace a esta pieza: que las cosas que se dicen pueden ser extrañas, pero más extrañas son aquellas cosas que se quedan sin decir.

 

ESAS COSAS QUE SE DICEN Y SON TAN EXTRAÑAS

PUNTUACIÓN: 2 CABALLOS.

Se subirán a este caballo: Quienes sientan afinidad por por las historias minimalistas y con acento Argentino.

Se bajarán de este caballo: Quienes no toleren demasiado bien su fidelidad al «menos es más» y su envoltura naif en el fondo.

FICHA ARTÍSTICA

Dramaturgia y dirección: Macarena Trigo

Actuaciones: Fernando Del Gener y Jimena López

Diseño de iluminación: Lucas García

Música Original: Fernando Del Gener

Asistencia de dirección: Ariadna Mierez

Colaboración artística: Soledad Peralta

Fotografía: Francisco Castro Pizzo

Diseño gráfico: Fernando Del Gener

Producción: Espacio33 / Cía. Si La Luna

 

 

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