LOS BANCOS REGALAN SANDWICHERAS Y CHORIZOS. La memoria tiene alas de mariposa.

Un relato, contado por un grupo de jóvenes, cuyo epicentro pasa por recorrer la historia reciente de España haciendo hincapié en nuestro pasado franquista y en nuestra larga dictadura. Una exploración actual en torno a la memoria histórica para saber de dónde venimos y, aunque no sea este su objetivo, tratar de escudriñar, también, hacia dónde vamos.

Esta podría ser una sinopsis de la propuesta teatral performativa que está detrás del título «Los bancos regalan sandwicheras y chorizos» que, con dramaturgia y dirección de Silvia Ferrando (creación colectiva de José y sus hermanas), nosotros hemos podido ver en la sala Margarita Xirgu del Teatro Español.

En una de esas encuestas a pie de calle, para las televisiones privadas, un reportero pregunta a varios jóvenes (entre 16 y 22 años) si saben quién era Franco y otros datos sobre su biografía; su lugar en la historia de este país. Las respuestas son de lo más, ¿cómo decirlo?, lamentablemente disparatadas. Un chico responde que Franco nombró como sucesor a Santiago Carrillo. Otro, que murió por tuberculosis, que era una enfermedad muy extendida en «aquella época». Otro que lo mató la C.I.A, como si todo fuese más propio de un episodio de una serie de Netflix. Ese es el imaginario que la juventud tiene de Franco.

Pero es que cuando se dice Franco, se pretende dar sentido a un contexto muy amplio de la historia de España que abarca unos 40 años de represión, censura, torturas, dictadura y que podría hacer justicia a ese refrán que dice «de aquellos polvos, estos lodos». Es en «esos polvos y estos lodos» donde se inmiscuye, con gran acierto, esta pieza de largo título.

Unos jóvenes hacen el relato de quién fue Franco y qué España nos dejó la transición. Qué España nos dejó un estado que mantiene en la cuneta, o en un lugar sin ubicación, los restos de Lorca, insigne poeta. (Queremos asumir a Lorca como una representación, un trasunto, de todos y todas aquellos/as que yacen en fosas sin que las leyes de Memoria Histórica hagan su trabajo).

Es estupendo que sea el teatro, mejor que una serie de televisión a la carta, quien se erija en baluarte y encare este proyecto desde el respeto, lo lúdico, lo performativo,  asumiendo la crudeza y lo emocionante  de una narrativa que nos afecta a todos. Pero además de todo eso, lo que asombra y regocija es sentir el arrojo y la energía que dejan sobre el escenario.

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Nos quedamos muy satisfechos con buena parte de la propuesta, en términos generales, y en particular con algunos momentos de enorme profundidad y bien traídos como ese momento generacional en el que hace el relato de un trabajador precario en un matadero, lejos de España. O ese momento final de una nana doliente que deja la obra en lo más alto.

El spleen a la española también existe. Esa suerte de desesperanza, de malestar generacional que explota en este teatro in yer face. Teatro para comprendernos como sociedad o, quizás, para odiarnos a nosotros mismos por no haber aprendido demasiado de la historia y volver a tropezar en las mismas piedras. Teatro necesario y bien hilvanado en unos textos que van de lo discursivo a lo poético. Hermosa y poderosamente hibridados.

Por desgracia, la memoria tiene alas de mariposa  o de libélula, si se quiere menos ñoño, y es frágil, Quebradiza. Asumamos pues que es crucial hacer recordatorios intermitentes de nuestro pasado para señalizar el futuro.

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La relación entre Franco y Lorca es inevitable. Uno, en breve, será exhumado y sacado de su panteón (para ignominia de este país que aún lo mantiene allí tras tantos años) y el otro, pese a transformarse en un icono cultural, aún no se sabe con certeza dónde fue arrojado tras ser fusilado por «masón», «por socialista» y por «prácticas homosexualistas». (Aunque las actas de su orden de fusilamiento, por parte de la dictadura de Franco, señalan que: fue «enterrado muy a flor de tierra, en un barranco situado a unos kilómetros a la derecha de Fuente Grande en las inmediaciones del término de Víznar»). ¿Sería eso posible con Moliére en Francia, con Goethe en Alemania o con Shakespeare en Reino Unido?

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La sensación, tras haber visto la obra, es muy buena. Nos arrollan con desparpajo y honestidad. Se aplaude con agrado por el disfrute y la entrega.

Lo peor de todo, no es que sigamos necesitando de estos ejercicios de pulso a la memoria. Innegociables. Tampoco que muchos jóvenes crean que a Franco lo mató la C.I.A o que al oír Franco piensen en Battiato.

¿Lo peor de todo?: que nuestro sistema legal, garantista, se pronuncie, de manera reciente, en un auto (a propósito de la paralización de la exhumación del dictador del Valle de los Caídos) diciendo que Franco fue «jefe del Estado desde el 1 de octubre desde 1936», (nombramiento, este, realizado en su día por la Junta de Defensa Nacional, cuando Azaña aún presidía la II República). Otorgándosele, así, legitimidad a un régimen que se alzó ilegítimo. Y eso no lo dicen unos jóvenes a los que se aborda, para una televisión privada, en la calle Preciados. Lo dicen los magistrados del Tribunal Supremo.

Con una mezcla de tristeza y esperanza se va uno de la sala del teatro pensando en cómo es la historia que la ultra derecha ha logrado su avanzadilla en la capital del país.        Con una mezcla de resignación y rebeldía repasa uno el título de la pieza y reflexiona: De acuerdo, sí, los bancos regalan sandwicheras y chorizos. Pero el problema no es solo de los bancos, si no de quien acepta (de quienes aceptemos) esos malditos «regalos».

 

LOS BANCOS REGALAN SANDWICHERAS Y CHORIZOS

PUNTUACIÓN: 4 CABALLOS.

Se subirán a este caballo: Quienes deseen dejarse sorprender por una propuesta arrolladora y llena de brío.

Se bajarán de este caballo: Quienes, en un acto de desmemoriado prejuicio, se alejen sin siquiera darle una oportunidad a la presente dramaturgia.

FICHA ARTÍSTICA

Dramaturgia y Dirección: Silvia Ferrando 
Reparto: Francesc Cuéllar, Alejandro Curiel, Marta Díez, Carme González, Carolina Manero, Gemma Polo, Glòria Ribera

Una creación colectiva de José y sus hermanas
Dramaturgia y Dirección Silvia Ferrando
Textos de José y sus hermanas, Federico García Lorca, El Conde de Torrefiel 

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