GOLPE A GOLPE. Y con el corazón helado

Cuando Antonio Machado cruza a pie los Pirineos junto a su madre rumbo al exilio tras la Guerra Civil, comienza el relato de su vida y su memoria antes de llegar a ese punto: viajamos, así, al patio luminoso de su infancia en Sevilla, a la etapa de una tímida juventud compartida con su hermano Manuel, a los años de formación y docencia, el amor intenso y breve por Leonor Izquierdo, cuya muerte marcaría para siempre su sensibilidad, y la aparición tardía y platónica de un nuevo amor: el de Guiomar.

Esta podría ser una suerte de sinopsis de la obra «Golpe a golpe«, que con dirección artística de Paco Gámez y José Velasco y protagonizada por Ismael Serrano, nosotros hemos podido ver en el Teatro Infanta Isabel, en Madrid.

La idea de esta pieza es la de convocar una vida: la del poeta Antonio Machado. Y a través del recuerdo de esa vida nos topamos con la intención de poder reflexionar sobre la memoria en el escenario. No es la primera vez que Okapi Producciones (quien está detrás de este montaje) se entrega a una temática como esta pues ya ha lo hizo con montajes anteriores que pasaron por la cartelera madrileña como «Lorca por Saura» o «Para la Libertad» (sobre la vida de Miguel Hernández, también con música de Serrat).

Machado se despliega aquí iluminado por las canciones que Serrat elevaría en su momento a la categoría de cultura popular y el elegido para interpretarlas no es otro que Ismael Serrano que se sube por primera vez a un escenario para ofrecer la interpretación de un personaje tan emblemático como el poeta nacido en Sevilla. Así, Machado, Serrat y Serrano conforman el triunvirato principal de esta función que atraerá a partes iguales a los fans de los dos cantautores como a los fans del poeta.

La principal virtud de la pieza reside en su poder evocador a través de momentos de la vida de Antonio Machado como el hombre que, verso a verso (nosotros seríamos más partidarios de un título así), camina sobre sus propios recuerdos. Ismael Serrano se inviste a modo de un médium capaz de hacer resonar al escritor a través de un puñado de poemas musicalizados (que nos llevarán, al mismo tiempo, hasta Serrat).

La pieza evita, a su manera, el panfleto, por sus momentos de contenida emoción y de hondura poética. Sin embargo, no podemos dejar de destacar asimismo la idea de que, junto a esa hondura, convive un cierto tono de sentimentalismo amable que linda con la candidez en su inclinación hacia la búsqueda de una emoción fácil. Esa mirada almibarada por momentos (sobre todo en los encuentros de Machado con Leonor o con Guiomar) desdibuja, en cierta medida, la aspereza real del exilio del autor y nos aparta, en bastantes momentos, de una semblanza más equilibrada como si se hubiese optado por lo melodramático o lo beatíficamente costumbrista antes que por un tono de mayor dureza o lucidez. Todo ello contribuye a llevar a la propuesta hacia un lugar más previsible.

Nos hubiera gustado, y más viviendo la etapa que vivimos a nivel social, una dosis extra de tensión en la indagación entre lo íntimo y lo político contando con la biografía de Machado y con su humanismo, anti-caciquismo o republicanismo cívico (por no hablar de su antifascismo explícito en los años 30). ¿Qué poso hay en la obra de toda la conciencia moral del autor?, ¿de su forma de mirar el mundo? Pues nosotros diríamos que poca cantidad puesto que la historia está escrita a modo de brochazos y se sirve de breves anecdotarios en clave de álbum de fotos donde el peso específico de las historias de amor de Machado con Leonor y Guiomar ocupan un lugar demasiado amplio y costumbrista.

Otro apartado interesante en la obra se encuentra en las canciones que Serrat popularizó en base a los poemas de Machado. Esos versos que Serrat musicalizaría pertenecen a una etapa comprendida entre 1903 y 1917 (es decir, previos al auge del fascismo europeo, escritos antes de la Guerra Civil Española y antes de un compromiso republicano explícito por parte de Machado). Sin ser poemas antifascistas, sí podemos vislumbrar en ellos la semilla de la posterior mirada política del autor.

En «Golpe a golpe» es Ismael Serrano quien los canta en escena. Algunos de ellos critican la España del atrasismo que Machado repudiaba: una España de caciques, inmóvil, llena de desigualdades y en el que podemos anticipar el regeneracionismo crítico y la base ética del pensamiento político machadiano. Para el autor estaba clara la idea de las «dos Españas»: una, la España rancia y reaccionaria y otra, la España trabajadora, ilustrada. Una intuición profética que alcanza nuestros días.

Serrano desgrana los poemas más populares y los canta con su estilo personal (que estamos seguros es parte del atractivo de la pieza a la hora de hacer que mucha gente comprase su entrada). A nosotros nos emociona especialmente cuando canta «La saeta» con esa carga simbólica que cuestiona una religiosidad vacía, que critica el culto al sufrimiento y nos advierte de esa España capaz de recrearse en la pena antes que ocuparse de transformar la realidad. Gracias a momentos como este, la obra cobra cierto oxígeno y logra saltar por encima del esquema de retrato sensiblero que aflora en tantos otros instantes.

Cada época reescribe a Machado según sus necesidades dado que Machado es un símbolo. Lo que ocurre es que esta dramaturgia opta por revelarnos a un Machado suavizado, domesticado: el hombre triste y serio, el caminante melancólico, el poeta enamorado y herido. El hombre político se sustancia como un rumor, un bisbiseo y no se vertebra como un eje. Al privilegiar esta parte sentimental lo que se logra es atenuar al poeta cívico, al intelectual que murió en el exilio (con ese exilio se abre y cierra la obra de una forma realmente anecdótica).

Dejar fuera al Machado incómodo, al que pensó en España con tal dureza que aún hoy escuece a muchos es probablemente el mayor error del montaje que parece inscribirse en esa lógica de querer contentar a griegos y a troyanos. Y eso, claro, nos hiela el corazón.

GOLPE A GOLPE

PUNTUACIÓN:  2 CABALLOS Y 1 PONI (Sobre cinco).

Se subirán a este caballo: Quienes busquen a Ismael Serrano cantando por Machado.

Se bajarán a este caballo: Quienes esperen mucho más de una dramaturgia ciertamente escorada hacia lo sentimental.

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Ficha artística

DIRECCIÓN Y DRAMATURGIA:  

PACO GÁMEZ & JOSE VELASCO 

AYTE DE DIRECCIÓN:

RAQUEL VARELA

PRODUCCIÓN 

JOSE VELASCO 

TEXTO 

PACO GÁMEZ 

DIRECCIÓN MUSICAL:

JACOB SUREDA

PRODUCCIÓN EJECUTIVA: 

MARÍA JOSÉ MIÑANO 

MARÍA ÁLVAREZ 

PRODUCTOR ASOCIADO:  

ROBERTO ÁLVAREZ 

ESCENOGRAFÍA:  

Estudiodedos (AAPEE): 

LETICIA GAÑÁN || CURT ALLEN WILMER 

VIDEOESCENA:  

ELVIRA ZURITA 

ILUMINACIÓN: 

JOSÉ GALLEGO 

VESTUARIO:  

PEPO RUIZ DORADO || MARTA GÓMEZ VIDAL (MARGO) 

AYTE DE PRODUCCIÓN:  

CARMEN MACUA 

AUX DE PRODUCCIÓN:  

TEYUNA ACOSTA 

TÉCNICO DE SONIDO: 

ENRIQUE RINCÓN 

TÉCNICO DE VÍDEO: 

 NATALIA MORENO 

JEFE DE PRENSA: 

ÁNGEL GALÁN (LA CULTURA A ESCENA) 

DISTRIBUCIÓN: 

OKAPI PRODUCCIONES 

DISEÑO GRÁFICO: 

MELANIA IBEAS || INÉS SARLABOUS 

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Una crítica de Mi Reino Por Un Caballo

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