PASSAGERS. Próxima estación: aprendizaje

 

Un viaje en tren sin un destino conocido. O un destino que se abre a la posibilidad, tomando la teoría de la Relatividad como fondo, de ser muchos destinos al mismo tiempo. Varios artistas circenses son los pasajeros de ese tren en el que harán despliegue de todo su potencial artístico.

Esta podría ser una suerte de sinopsis de la pieza «Passagers» que, con idea original de Shana Carroll de la compañía «Le 7 doigts de la main«, nosotros hemos podido ver en la sala roja de los Teatros del Canal, en Madrid.  

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El equipo de Les 7 doigts de la main se formó en el año 2002, con base en Montreal, Canadá. La intención era crear un equipo artístico que expandiese las ideas del circo más allá de lo circense, vinculandolo a lo teatral, a lo musical, a la danza. Sí, nos suena mucho a algo que ya habían experimentado compañías como Cirque du Soleil. Pero el giro del conjunto montrealés pasaba por otro lugar: el de tratar de contar historias con carga emotiva. Bueno, tampoco es un misterio que eso es a lo que aspiran la mayor parte de las compañías de circo contemporáneo, capaces de hibridarse con los diferentes elementos necesarios para formar un espectáculo que no se circunscriba, solo, a acrobacias y piruetas.

En escena, la idea original de Shana Carroll consiste en trabajar desde la metáfora del tren de la vida. Encontramos en esta metáfora, un tanto blanda y navideña (como no llegar hasta The Polar express de Zemeckis), el sustrato sobre el que se cimenta la propuesta de Passagers. Atención: todos somos pasajeros del tren de la vida. Ya saben ustedes: idas y venidas, andenes en los que esperar, los compañeros de viaje, estaciones y destinos, paradas que uno no espera, la catenaria, los raíles y todo lo que quepa en esa trillada simbología de los trenes. Aquí se plantea la cuestión del viaje en el que uno debe intentar convivir. Próxima estación: aprendizaje. 

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En palabras del programa de mano:

(…) Reflejos de sus orígenes y embriones de sus futuros, oscilan entre el arrepentimiento y la utopía. Inspirados por el movimiento y la transición del viaje, cuentan sus historias de huidas y encuentros. A medida que la cadencia del viaje plasma su ritmo en el paisaje sonoro, desvelando el contenido de su equipaje, se revelan ante el público. Testigos del mundo que se despliega ante sus ojos y los transforma sin tener consciencia de ello, su compartimento se metamorfosea en un entorno que propicia las confidencias.

Tomemos estas palabras como la épica que, negro sobre blanco, siempre se sostiene. Ya nos hemos acostumbrado a encontrar frases rimbombantes que luego nada tienen que ver con la propuesta. Y para el caso, «Passagers» se vendería mejor así: Un espectáculo de circo hermoso y delicado con la atmosfera del imaginario del tren como metáfora de ese viaje de estaciones que es la vida. Todo aderezado con buenos números de circo, música, coreografías, proyecciones y humor. Más comprensible y sencillo, ¿no?

Así es, además, cómo los integrantes en escena, los y las artistas, hecen que parezca cada uno de sus números: sencillo. A sabiendas, nosotros, que detrás de cada ejercicio hay duras jornadas de ensayo, cansancio, frustración, disciplina corporal de alto grado, etcétera. En escena, ellos y ellas se hermanan con una música que, por momentos, bien podría haber salido de un disco de Manu Chao (no es el caso, puesto que el tema pricipal de la pieza corre a cargo de Raphael Cruz, miembro de la compañía fallecido recientemente y a quien le dedican el espectáculo).

Sus cuerpos harán fácil lo díficil: pelearse contra las leyes de la gravedad, bailar un montón de hula-hoops con una sonrisa en la cara (manipulación de hula hoop, todo un arte del equilibrismo), hacer malabarismos con cinco mazas suspendidas en el aire, ejercicios de telas aéreas, de trapecismo, de contorsionismos. No falta de nada. 

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Lo mejor de la propuesta es su agilidad. No hay descanso. Los números se desenvuelven hilvanándose, unos con otros, a través de una narración visual y también contada (quizá demasiado extensa en la parte de Einstein y la relatividad). Todos gozan de fuerza, belleza y excelente ejecución. Entendemos que en los momentos de trapecio se llevan a cabo ejercicios de una complejidad y dificultad importantes (el hand to hand del final, por ejemplo) así como en los ejercicios de telas aéreas o en el del número de pole aérea: en el que uno de los artistas deja caer su cuerpo, cabeza abajo, desde lo alto de una barra tipo poste de telégrafos, controlando que su cabeza quede a ras de suelo sin impactar contra el escenario. Impactante. 

Todo viaje comienza en los prolegómenos, en los preparativos, y se hace poderoso a medida que se avanza hacia un punto final. En «Passagers«, como en todo buen viaje, el espectáculo está pensado para que lo que importen sean las sensaciones de estar haciendo el trayecto antes que la sensación de  haber llegado, por fin, a un destino

 

PASSAGERS

PUNTUACIÓN: 3 CABALLOS Y 1 PONI (Sobre cinco).

Se subirán a este caballo: Quienes acudan buscando sensaciones y emociones en un circo repleto de otras disciplinas.

 

Se bajarán de este caballo: Dificil nos parece bajarse de un caballo que trota con buen paso.  

 

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FICHA ARTÍSTICA

Idea original: Shana Carroll
Puesta en escena y coreografía: Shana Carroll con la asistencia de Isabelle Chassé
Coproductores: TOHU (Montreal, Canadá), ArtsEmerson (Boston, Estados Unidos) / Socios de difusión: Moscow Musical Theatre (Moscú, Rusia)
Elenco original: Sereno Aguilar Izzo, Louis Joyal, Maude Parent, Samuel Renaud, Sabine Van Rensburg, Brin Schoellkopf, Freyja Wild, Conor Wild
Se han sumado a la representación de Passagers como artistas invitados: Anne-Marie Godin, Anna Kachalova, Matias Plaul, Pablo Pramparo, Chloé Somers
Escenografía: Ana Cappelluto
Dirección musical: Colin Gagné
Vídeo: Johnny Ranger
Iluminación: Éric Champoux
Vestuario: Camille Thibault-Bédard
Entrenador jefe: Francisco Cruz
Textos: Shana Carroll y Conor Wild
Dirección de producción: Sabrina Gilbert
Letras y música originales, diseño de sonido y arreglos musicales: Colin Gagné
Representante en España: YSARCA -Pilar de Yzaguirre

En colaboración con: Jean-Sébastien Leblanc (arreglos de Contorsion, Hulahoop y Trapèze), Boogát (letra de Jonglerie), Freyja Wild (letra de Roaming Song), Jérôme Guilleaume (arreglos de Jonglerie)
La música de las piezas Ouverture, Fil de fer y Épilogue se basa en un tema compuesto por Raphael Cruz
Voces e instrumentos: Boogát, Maude Brochu, Alexandre Désilets, Guido Del Fabbro, Jérôme Dupuis-Cloutier, Jonathan Gagné, Gabriel Godbout- Castonguay, Dominiq Hamel, Sheila Hannigan, Olivier Hébert, Frannie Holder, Jean-Sébastien Leblanc, Jeffrey Moseley, Maude Parent, Mathieu Roberge, Guillaume St-Laurent, Freyja Wild, Conor Wild
Este espectáculo está dedicado a la memoria de Raphael Cruz

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Una crítica de Mi Reino Por Un Caballo

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