RENT. El tiempo que tenemos por delante siempre es el ahora

Un grupo de jóvenes malvive en el Nueva York de finales de los años 80, en plena crisis del SIDA. Todos ellos atesoran alguna historia de amor, de amistad, pero también alguna historia de enfermedad, precariedad y de duelo. La pequeña gran comunidad que han creado les ayuda a darse apoyo mutuo, a desarrollar sus ideas artísticas y a pagar el alquiler mientras tratan de encontrar sentidos a unas vidas aferradas únicamente «al aquí y el ahora».

Esta podría ser una suerte de sinopsis del musical «Rent» que, con libreto, música y letras de Jonathan Larson y dirección y adaptación a cargo de José Luis Sixto, nosotros pudimos ver en la sala Guirau del Teatro Fernán Gómez.

Jonathan Larson escribiría, a finales de los 80, la obra «Tick, tick… Boom!» (llamada «Boho days» en un borrador inicial). Esa pieza es la que nos permitirá profundizar en el universo de «Rent» antes de que ésta hubiese sido siquiera escrita.

En «Tick, Tick… Boom!«, semilla emocional de «Rent», asistimos a un monólogo musical autobiográfico donde podemos rastrear las angustias, deseos, miedos y urgencias del autor y compositor. Digamos que podemos leer ambas obras como un díptico sobre la urgencia de crear y  (sobre)vivir.

Lo que encontramos en «Tick, tick… Boom!» (y que nos adelanta información sobre lo que más tarde el autor desarrollaría en «Rent«) guarda relación con la propia vida de Larson, en precario, en el East Village de Nueva York, con sus frustraciones por el paso del tiempo sin poder estrenar nada, su miedo a cumplir los 30 sin haber logrado crear un gran musical, la pérdida de amigos por el SIDA, su relación con la comunidad queer, etcétera. Todos ellos asuntos y ejes temáticos que aparecerán desarrollados más tarde en la historia de «Rent«.

Larson vivió durante años en apartamentos poco habitables o poco confortables,  con deficiente calefacción, pagos atrasados del alquiler y compañeros artistas. Mark y Roger, personajes en «Rent» podrían ser, en esencia, versiones dramatizadas del propio Larson que no fantaseaba con la idea de una vida «bohemia» o precarizada, sino que la vivió en carne propia. Algunos amigos y compañeros de Larson vivieron con el VIH o fallecieron por el SIDA y él mismo participaba en comunidades artísticas en las que el VIH era una cotidiana presencia (como lo es en «Rent«).

El autor sentía que el teatro made in Broadway estaba bastante alejado de la realidad del mundo en el que él vivía a finales de los ochenta y principios de los noventa. Ningún musical de Broadway, en aquellos años, era capaz de hablar de la enfermedad del VIH, de las identidades queer, de las drogas, de la precariedad o de la gentrificación incipiente en algunos barrios. «Rent» sería el intento de Larson por redefinir el género y proponer un nuevo enfoque más realista con la música rock mucho más presente (aunque Larson era pianista clásico, sus gustos eclécticos le llevaban también al pop, punk, música experimental o rock). Al crear «Rent«, su idea pasaba por representar a los «outsiders«, a los «no representados» y en este musical se aprecia también su guiño a La Bohème de Puccini y su deseo por actualizarla. (El autor, tal vez, además de muchos otros, encontró también paralelismos entre las muertes por tuberculosis del siglo XIX  y las muertes por la enfermedad del SIDA en los años 80). «Rent» se convertía, así, en la forma en que Larson concebía para hacer dialogar a la ópera de Puccini con su propio presente. La enfermedad en «Rent» se des-romantizaba y mutaba en denuncia social alcanzándose una relectura política.

El musical de Larson cumple ya 30 años convertido en un testamento artístico involuntario desde el mismo momento en que el autor falleció de manera súbita, tras sufrir un aneurisma aórtico con 35 años de edad, la noche antes al estreno.  Por estos y muchos motivos, su estreno en el Fernán Gómez parecía una propuesta ineludible en la cartelera (ojo, que nosotros ya lo habíamos marcado en la agenda antes de enterarnos de que los reyes y sus hijas habían asistido a una de las funciones).

Reconociendo que quien escribe estas líneas es muy fan de «Rent» (y otros musicales como «Hedwig and the angry inch«, «Bailar en la oscuridad«, etc.), la expectativa era muy elevada. Ya habíamos estado en otro musical representado en la sala Guirau hace unos años («Bailar en la oscuridad») y el resultado había sido más que decepcionante en aquella ocasión. En el caso de este «Rent«, lo diremos de una vez para despejar cualquier duda: nos encontramos ante un resultado extraordinario. 

Podemos decir que nos ha hecho disfrutar mucho y, asimismo, nos ha emocionado, ilusionado, exaltado, conmovido. Todo funciona con una precisión de artesano desde el principio hasta el final y no hay apenas cabos sueltos en las diferentes escenas. El resultado de las coreografías es óptimo y se demuestra un trabajo meticuloso, prolijo, una dirección esforzada y una dramaturgia muy bien engrasada. Encontramos potencia y fuerza, una enorme jovialidad y sentido del gusto en cada uno de los actores y actrices que desfilan por el escenario. Es imposible no salir convencidos de que se ha asistido a uno de los mejores montajes que pueden verse en la cartelera madrileña en estos momentos por su brillantez, por su estupendo reparto y por haber sabido recoger y repensar tan bien un musical como el de Larson. Tanto la dirección y adaptación de José Luis Sixto como la dirección musical, arreglos y adaptación de César Belda o las coreografías de Analía González le van como un guante. Todo fluye con una cadencia perfecta, sin que las transiciones entre escenas se sientan forzadas y nos encontramos con un tono bien ponderado para cada escena musical. Considerando que se trata de una adaptación de las letras en inglés al castellano, debemos decir chapeau al desarrollo del espectáculo en su totalidad y en su complejidad (aspectos nada sencillos y que denotan un trabajo ingente y muy bien coordinado y articulado).

En el apartado del diseño de vestuario Pier Paolo Alvaro Roger Portal Cervera nos transportan maravillosamente a ese Alphabet City ochentero/noventero (trasunto de un East Village neoyorquino). El tema del vestuario no es baladí porque debemos tener en cuenta que los personajes de «Rent» poseen fuertes identidades que no parecen sencillas de investir. Los principales personajes son: Mark, el cineasta que documenta la vida de sus amigos mientras rumia su dilema de si está explotando el dolor ajeno para crear su arte; Roger y Mimi, ambos seropositivos, arrastrando adicciones y culpa a un tiempo. Roger teme implicarse con Mimi por no repetir el trauma de su novia anterior, que se suicidó tras descubrir que ambos tenían VIH y Mimi oscila entre la autodestrucción y el deseo de ser vista y amada. (Hete aquí el juego entre Eros y Thanatos que atraviesa toda la obra); Collins y Angel: él profesor de filosofía, y Angel (personaje trans para algunos, no binario, para otros), artista callejera. Los dos  componen  una de las relaciones más tiernas de todas por estar basada en un explícito cuidado mutuo y por sus dotes para la empatía y solidaridad con el grupo; Maureen y Joanne forman una pareja lésbica cuyos dos mundos están enfrentados: el mundo de la bohemia de Maureen ( performer provocadora y batalladora) y el de la profesionalidad de Joanne (abogada). Por último, Benny, un otrora compañero de piso de Mark y Roger convertido en propietario que impulsa un incipiente proyecto de gentrificación para el barrio en el que reside el grupo. Benny encarna la traición a la bohemia y el hecho de haber sucumbido ante el Capital (su ambivalencia nos manifiesta de qué manera el sistema es capaz de reclutar, incluso, a quienes una vez fueron aliados de la vida bohemia). Para rematar, debemos señalar que nos ha encantado el encaje de todo lo anterior con la música de una banda en directo que arropa y fluye con cada número musical de manera francamente sobresaliente. 

En escena se van desgranando todos los temas que forman parte de la peripecia vital que relata «Rent«, destacando nuestros favoritos: «Rent» (que da título al musical), «One Song Glory«, «La Vie Bohème«, «I’ll Cover You» o «Seasons of Love». «Rent» funciona como arranque para el espectáculo sonando a himno furioso contra la precariedad. Los dos actores que encarnan a Mark (Luis Maesso) y a Roger (Pascual Laborda) están fantásticos en todos sus números (Pascual Laborda tiene más oportunidades de demostrar su talento en otros números en solitario como el «One Song Glory» o en otros momentos compartidos con Mimi).  «La Vie Bohème«» se convierte en tema bisagra del conjunto como si la pieza se dividiese en dos partes diferenciadas desde ese número que destaca por su potente coreografía en escena con toda la compañía formando parte de la actuación. Otro  momento (que no se encontraba entre nuestros favoritos en «Rent» en la versión cinematográfica), es «Over the moon«, la pieza musical de la performance que representa Maureen en la nave que Benny quiere convertir en un complejo de lujo. En esta adaptación de «Rent», que hemos visto en el Teatro Fernán Gómez, «Over the moon» logra erigirse en disfrute y goce total y paroxístico gracias a una Carla Pulpón estratosférica (y nos quedamos cortos). Nos encanta también, como no, el «Today 4 U» que es el solo musical de presentación del personaje de Angel Dumott Schunard que interpreta Adrián Amaya de forma maravillosa, dinámica y exultante. En los duetos que forman Adrián Amaya y Tiago Barbosa (que encarna a Tom Collins) cuando cantan «“I’ll Cover You”, o «Santa Fe» solo podemos caer rendidos. (Habrá un reprise de este «I’ll Cover You» en uno de los momentos más emotivos de la obra).

Nos encanta «Rent«, pero precisamente este encanto eleva mucho el listón a la hora de valorar una adaptación de la misma y eso es algo a tener en cuenta para no creer que nos haya cegado el fandom al escribir esta crítica. El espectáculo que dirige José Luis Sixto está a la altura con creces.

La obra musical sigue estando vigente. ¿Acaso los jóvenes no se enfrentan hoy más que nunca a temas como la precariedad, problemas de acceso a la vivienda, del pago de un alquiler en las grandes ciudades? ¿Acaso, como rezaba el reciente slogan de Benito Antonio Martínez Ocasio en el medio tiempo de la Super Bowl, no es necesario expresar con rotundidad que el amor vence al odio? Por suerte, y aunque los datos de prevalencia de VIH y otras infecciones de transmisión sexual sigan aumentando y más en la población heterosexual que homosexual, podemos decir que el virus se ha convertido en enfermedad crónica que con tratamiento el SIDA ha pasado a otro lugar en la historia reciente (bueno, al menos en países desarrollados. Harina de otro costal para la situación en países en desarrollo). Por suerte también, y basándonos en la evidencia científica sólida, podemos decir que indetectable equivale a intransmisible lo que implica que una persona con VIH que tome tratamiento antirretroviral de forma constante y cuya cantidad de virus en sangre sea indetectable, no podrá transmitir el VIH por vía sexual. La centralidad de la representación de personajes queer y racializados en «Rent» sigue siendo uno de sus puntos fuertes y ese mensaje de diversidad sigue siendo imprescindible (en un mundo feo y oscuro que, desde muchos aspectos y lugares, parece escorarse cada día más hacia el prejuicio y la censura o la represión. Por poner un ejemplo muy reciente: la retirada de la bandera del memorial de Stonewall en Nueva York… Qué diría de esto Larson o sus personajes… Ay).

Con todas estas consideraciones finales llegamos a la conclusión de que hemos asistido a un montaje delicioso, brillante, formidable. Un montaje que nos interpela acerca de cuánto debemos celebrar la vida, acerca de la importancia de la comunidad y la sororidad en estos tiempos del «que cada palo aguante su vela» o acerca del valioso tesoro que es la amistad y la esperanza pero, y por encima de todo esto, que nos pone cara a cara con la idea del tempus fugit o del memento mori, sirviendo como excelente recordatorio de que el tiempo que tenemos por delante siempre es el ahora.

RENT

PUNTUACIÓN:  5 CABALLOS (Sobre cinco).

Se subirán a este caballo: Quienes busquen un musical formidable, brillante y capaz de cumplir toda expectativa.

Se bajarán a este caballo: Quienes quieran quedarse en casa maldiciendo la belleza, la diversidad y la alegría.

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Ficha artística

Libreto, música y letras: Jonathan Larson. 
Dirección y adaptación: José Luis Sixto
Dirección musical, arreglos y adaptación: César Belda
Coreografía: Analía González
Dramaturgia y traducción: Adrián Perea
Traducción y adaptación: Andrea Rodríguez

Equipo artístico
Mark Cohen: Luis Maesso
Roger Davis: Pascual Laborda
Mimi Márquez: Candela Camacho
Tom Collins: Tiago Barbosa
Angel Dumott Schunard:  Adrián Amaya
Maureen Johnson: Carla Pulpón
Joanne Jefferson: Begoña Álvarez
Benjamin Coffin III: Tatán Selles
Compañía: Ailen Maciel, Clara Peteiro, Juls Valls, Paula Cedillo, Nuria Torrentallé, Andreu Mauri, Andoni García, Rubén Buika y Josh Huerta
Capitana de danza: Nuria Torrentallé

Banda: 
Dirección musical/teclado: César Belda
Guitarra: Alejandro Sánchez
Bajo: Arturo Ruiz
Batería: Armando Capilla Delgado

Diseño de iluminación: Juanjo Llorens
Diseño de sonido: Adrián Galones
Diseño de videoescena: Elvira Ruiz Zurita
Diseño de vestuario: Pier Paolo Alvaro Roger Portal Cervera
Diseño de escenografía: Juan Sebastián Domínguez
Diseño de maquillaje y peluquería: Aarón Vollbrecht
Utilería: Maru Domínguez y Adriana Rak
Ayudante de dirección: Nacho Redondo
Ayudante de coreografía: Melisa Fucci
Ayudante de videoescena: Margo García
Dirección de producción y producción ejecutiva: Rocío Bilbao
Jefe de producción: Fernando Daubler
Coordinadora de producción: Mónica Huerta
Dirección técnica y regiduría: Guillermo Fernández
Jefa de prensa: María Díaz
Comunicación, marketing y web: Mihi Dirkene
Diseño de logo: María La Cartelera
Realización, ambientación y tinte de vestuario: Jota Studio Costume (Tania y Anne)

Una producción de OUTCAST Producciones.

RENT fue originalmente producido en Nueva York por New York Theatre Workshop y en Broadway por Jeffrey Seller, Kevin McCollum, Allan S. Gordon y New York Theatre Workshop. Dirigida por Lynn Thomson. Orquestaciones de Steve Skinner.

Presentado por acuerdo con Music Theatre International

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Una crítica de Mi Reino Por Un Caballo

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