Un grupo de artistas acrobáticos llenan el espacio escénico para mostrar cómo sus cuerpos tienden a adaptarse a los desafíos de su entorno.
Esta podría ser una suerte de sinopsis de la obra «Humans 2.0» que, con creación de Yaron Lifschitz y Circa Ensemble, nosotros pudimos ver en los Teatros del Canal, en Madrid.

Seguro que alguna vez habéis jugado a ese juego en el que varias personas hacen un círculo dejando un espacio en medio para que se sitúe alguien. Ese alguien debe cerrar los ojos y dejarse caer, confiando en que el círculo le dará sostén y amparo. Es un juego por medio del que ejercitar la confianza (eso dicen). Pues si multiplicamos eso por mil, tenemos el resultado del espectáculo que ofrece «Humans 2.0». Los australianos van más allá del ingenuo círculo de la confianza y crean toda una serie de coreografías mucho más complejas, pero el eje sobre el que pivotan es el del trabajo en equipo y el sentido de la confianza. Solo hay un número, de acrobacias en tela, que rompe con los demás ejercicios grupales.
El circo que nos presentan no destaca por su hermosura en formas, en estética, no brilla y si resulta atractivo es por el hecho de que toda la poesía que contiene es pragmática y se apuntala en cómo los cuerpos se organizan y ejecutan sobre la escena formando, entre otras, torres humanas que desafían el equilibrio, caídas arriesgadas de cuerpos que rebotan sobre otros cuerpos.

La cuestión del equilibrio es un asunto delicado en esta pieza dado que entendemos que todo debe llevarnos a contener la respiración y hacernos ver que lo que ocurre en escena es arriesgado, pero hay dominio y, sin embargo, hemos de señalar que, al menos en la función a la que nosotros asistimos, nos encontramos con algunos ejercicios ciertamente desequilibrados. Era imposible no asistir a algunos momentos pensando: «le tiemblan demasiado los brazos o las piernas a ese muchacho».
Digamos que ese precario equilibrio observado podía ser parte del show, claro, pero la sensación que tuvimos era que había movimientos que no debían de resultar tan escorados y tan propensos al error. Pero, amigos, el circo es también error y buena parte de su mérito se halla en el regateo que sepa hacerse de las imperfecciones. El arte del precario equilibrio. Esa es toda una lección que no está de más para la propia vida.

Los y las acróbatas, dirigidos por Lifschitz, se entregaron a la causa y llegaron hasta el final con la mayor parte de los ejercicios salvados (a excepción de alguno saboteado por los nervios o el descontrol, la imprecisión).
Sin tener nada bello per se (ni la música, ni la puesta en escena, ni la iluminación, todo bastante sobrio), el resultado tiene su potencia en su esencia estoica, de vigorosidad y su mayor logro diríamos que recala en su demostración de fuerza, de habilidades para llevar el cuerpo a un estado de autodisciplina. Es cierto que no hay épica. No posee demasiado magnetismo.
En la pieza vemos con claridad la línea divisoria entre tener habilidad y tener carisma. «Humans 2.0» no es carismático, ni antológico y toda la fuerza que se observa en escena desaparecerá pronto sin dejar una huella en el espectador; tan pronto como uno se levanta de la butaca para irse.
Tal vez, quién sabe, este espectáculo solo sea una crisálida, una transición de un estado a otro de evolución técnica que alcanzará su cumbre estética en un Humans 3.0, pero eso, obviamente, es tan solo una desiderata de quien escribe estas líneas: un crítico humano 1.0.
HUMANS 2.0
PUNTUACIÓN: 2 CABALLOS y 1 PONI (Sobre cinco).
Se subirán a este caballo: Quienes gusten de ver los ejercicios de gimnasia artística en las olimpiadas.
Se bajarán a este caballo: Quienes crean que los ejercicios de Humans 2.0 se parecen más a los de una competición de tercera regional que a los de una olimpiadas.
***
FICHA ARTÍSTICA
Creación: Yaron Lifschitz y Circa Ensemble
Director: Yaron Lifschitz
Música original: Ori Lichtik
Diseño de iluminación: Paul Jackson
Diseño de vestuario: Libby McDonnell
Director técnico: Jason Organ
Proyectos comerciales de Circa: Shaun Comerford
Contratación y coordinación mundial: Wolfgang Hoffmann / Aurora Nova
Nuevas creaciones y grandes sueños de Circa: Yaron Lifschitz
Imagen promocional: Yaya Stempler
***
Una crítica de Mi Reino Por Un Caballo
Síguenos en Facebook: https://www.facebook.com/www.mireinoporuncaballo.blog
Y en Instagram: https://www.instagram.com/mireinopor/
